CAMPAÑA MUNDIAL DE ICW: La Paz, una oportunidad para detener el SIDA

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Una argentina portadora de VIH, candidata al Nobel de la Paz

>>> Un ejemplo
Una argentina, candidata al Nobel de la Paz
Patricia Pérez tiene 44 años y pertenece a Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH.
  :Nacionales

Cree que su nominación es una oportunidad única. No para engordar su ego, sino para transformar su candidatura en una herramienta que la ayude a acercarse al objetivo que tanto busca desde hace 15 años: que el sida logre su lugar en la agenda política.

Patricia Pérez es la primera mujer con VIH positivo que está nominada para recibir el Premio Nobel de la Paz. Tiene 44 años y padece la infección desde hace 20. Es una de las fundadoras, está en la junta directiva mundial y es la secretaria para América latina y el Caribe de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/sida (ICW), la única organización de mujeres que viven con VIH.

"El tema del sida no es un tema de salud. Es un tema político", asegura. "Y tiene que estar en la agenda política. Además del reconocimiento de mi trabajo y del reconocimiento personal, es la oportunidad de instalar qué significa el sida en la mujer. Nos parece que llegar a sectores donde no se habla del sida es una ganancia extra que no es para mí ni para la organización: es para todas las personas que viven con VIH", agrega.

La candidatura de Pérez fue presentada por la primera dama de Honduras, Xiomara Castro de Zelaya, en reconocimiento de su lucha por los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes que viven con sida en todo el mundo. "Puede ser que no lo gane, pero para mí será un premio haber logrado instalar el tema en la agenda de los políticos y lograr sensibilizarlos", cuenta.

Un proyecto de resolución del Senado y otro en Diputados expresan satisfacción por la distinción. En el mismo sentido, el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) respaldó la nominación, que también fue destacada por la Legislatura rionegrina.

"Si lográramos que se instalara el sida como un tema político sería una ganancia que excedería a la nominación, porque habría más recursos y más campañas", dice Pérez.

La ICW fue fundada en 1992. "Nada para nosotros, sin nosotras" es su lema. Es una organización que tiene sedes en 57 países de todos los continentes y está compuesta por más de 8000 mujeres. En nuestro país tiene unas 300 socias. Su página es www.icwlatina.org y el teléfono, 4951-0651.

Su agenda es ajetreada: la ICW tiene trabajo sostenido en 20 países de la región. "América Central es una de las regiones que tienen la mayor concentración de mujeres con sida", explica.

Después del Primer Congreso Latinoamericano de Mujeres, Adolescentes y Niñas con HIV positivo, en noviembre último, las compañeras de Pérez impulsaron su candidatura al Premio Nobel de la Paz y la esposa del presidente de Honduras la presentó.

"Me sorprendió gratamente porque fue en el contexto del congreso, que implicó mucho esfuerzo y fue muy movilizador. Cuando uno trabaja no hace las cosas para que a uno lo reconozcan... Además, yo no elegí llegar hasta acá. Yo elegí hacer esto, pero fueron las circunstancias de la vida las que me llevaron a esta situación. Sí elegí de qué manera me paro frente al sida", comenta.

Pérez confiesa que hace 20 años, cuando recibió la noticia de su enfermedad, nunca imaginó que llegaría a este lugar. Ni que podría llegar a recibir el Premio Nobel. "Empecé trabajando para tener mis propias reivindicaciones y después las cosas te van llevando... Como te sentís más fortalecida, tratás de ayudar y acompañar a otros. Los argentinos somos naturalmente solidarios", afirma.

Según Pérez, en nuestro país se calcula que unas 120.000 personas padecen la enfermedad, aunque sólo 33.000 lo saben y se tratan. El 40% son mujeres, salvo en regiones como América Central, donde el porcentaje de mujeres infectadas supera al de hombres. "No son datos fehacientes porque hay un retardo importante en pasarlos al Ministerio de Salud e informatizarlos. Hace 25 años que tenemos al sida con nosotros, pero no está claro", lamenta.

"Hace cuatro años que pareciera que no hay tanta transmisión, pero si así fuera, ¿no deberíamos darles la fórmula a otros países?", ironiza. "Hay que mirar el tema más seriamente", considera.

-¿Qué lugar tiene el sida en nuestro país?

-El Ministerio de Salud le da importancia, pero seguimos encasillándolo ahí. Tenemos que pensar que el presupuesto de sida se va, mayoritariamente, en los tratamientos. Pero si buscás el ítem de prevención, no existe. Otras muchas cuestiones no dependen del ministro, sino de las gobernaciones y los municipios, pero en el medio están las personas con VIH. El ministerio puede comprar los medicamentos, ¿pero llegan a toda la gente?

-¿Qué pasa en la región? ¿Se ve el mismo paisaje?

-Es más o menos similar. Yo entiendo que es un tema controversial. Hablar del sida implica hablar de sexualidad, de preservativo, tiene muchas connotaciones morales. Pero sin vulnerar ninguna creencia, necesitamos cuidar a las personas. Como persona con VIH, me gustaría que no haya más personas que contraigan la enfermedad.

Pérez aspira a más: "Si el Presidente tomara la posta de esto y le diera el status que queremos darle, el tema estaría en la agenda política. No es una cuestión alocada que nosotros queremos: es la realidad la que nos indica que el tema sida excede al Ministerio de Salud".

 

       
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